Yuyanapaq y El ojo que llora


Debido al terrorismo hubo una pérdida económica alrededor de 20 mil millones de dólares; aproximadamente 25000 víctimas fallecieron, muchos de ellos dejando niños huérfanos, con un vacío no solo en el corazón, sino también en el estómago. Nosotros, los nacidos a finales de la década de los 90’ no vivimos la pesadilla que se desató en nuestro país en aquel entonces.

“Para recordar” es el significado en español de la palabra Yuyanapaq, la cual es una colección de fotografías que muestran la catástrofe vivida en nuestro país a causa de los señores del terror. Gente que buscaba justicia haciendo cosas totalmente injustas.

Esta exposición es bastante conmovedora, y no es para menos, pues su contenido hace que afloremos sentimientos de tristeza, indignación, sed de justicia, entre otros.

La violencia de estas personas ha hecho más que causar dolor, y a pesar de ser difícil de aceptar, ha formado y forma parte de nuestro país que siempre está en lucha consigo mismo, una lucha, que no tendrá fin.

“El ojo que llora” es resultado de la inspiración de Yuyanapaq. Personalmente no me sentía del todo contenta con este monumento, a primera impresión no resultó de mi agrado que se haga memoria a los asesinos, o familiares de estos, junto con las víctimas. Sin embargo, analizándolo bien, descubrí que esta obra es una evocación a la desigualdad y las consecuencias que trae. No importa de qué bando sean, el mensaje es que la solidaridad estuvo ausente en nuestro pueblo, donde el pobre y el rico son polos imposibles de enlazar.

El terrorismo ha dejado huella no solo en la vida de las personas que lo vivieron de cerca, sino también en las generaciones posteriores. El terror, la angustia y desesperación aún no han sido olvidados.

Lamentablemente cada día hay menos conciencia entre las nuevas generaciones de lo que realmente sucedió en este abominable conflicto interno. La mayoría de personas que no vivimos en esa época atroz no tenemos la más mínima idea de todo lo que realmente ocurrió, ni de cuan mal la pasaron los peruanos de esa época debido a gente infame.

Las personas mayores (abuelos, padres, tíos, profesores, etc.) tienen el deber de transmitir esos hechos detestables a los nuevos peruano para que sepamos de los terribles actos vandálicos sucedidos y que no vuelvan a ocurrir jamás.


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La dicha de la vida consiste en tener siempre algo que hacer, alguien a quien amar y alguna cosa que esperar.
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Crónica

Esta es una crónica que escribí cuando tenia 18 años para una clase de redacción. Trata sobre un emprendedor.




Es casi el medio día y los trabajadores de “Baby Panitas” esperan con ansias suspender sus labores para irse al refrigerio. Es lunes y la semana acaba de empezar, Jorge Porras, dueño del taller, trabaja con ellos en sus días libres y como aun faltan 15 minutos para el refrigerio, él se dispone a adelantar las manecillas del reloj diciendo a sus trabajadores con una amplia sonrisa: “chicos, ya son las doce”, todos ríen a carcajadas y entre bromas van saliendo al comedor. Parece un buen comienzo de semana pues todos están contentos y alegres a pesar que tienen un gran pedido que atender.

Jorge me cuenta que cuando empezó con su taller jamás pensó en ser tan prospero en tan corto tiempo y a pesar de los altibajos que se le presentaron, encontraba la manera de no sucumbir ante ellos. Era estudiante de electrónica del tercer ciclo en la Universidad Nacional de Ingeniaría cuando decidió poner su taller como una ayuda para sus padres, pues ellos no contaban con los medios suficientes para educar a sus cuatro hijos a la vez. Jorge es el cuarto de cinco hermanos y a sus 22 años encontró la manera de poder ayudar económicamente a su familia.

Me invitó a almorzar con él cuando terminó de inspeccionar las maquinas para que cuando empiece el segundo horario del día, todo marche a la perfección, yo accedí con gusto. – Coco (así le dicen sus amigos) me contó un poco sobre su vida. “Mi infancia no fue tan triste ni melancólica, gozaba de la dicha de poder compartir mis momentos con la familia, los tenía a todos a mi lado y aunque nuestra situación económica era muy baja, igual era feliz. Imagínate que mis hermanos mayores esperaban con ansias la visita de algún tío o tía porque sabían que con su visita traían ropa para obsequiarles, si yo podía disfrutar de ver esa alegría por recibir alguna prenda que antes usaron mis primos, ya te hubiese gustado ver la cara de felicidad que ponían cuando se les compraba prendas totalmente nuevas. Los hermanos menores heredábamos las prendas que los mayores ya no usaban porque iban creciendo. Cuando yo bordeaba la adolescencia mis expectativas ya no eran las mimas, ya no gustaba vestir prendas dejadas en el olvido por mis hermanos mayores y me las ingeniaba para poder adquirir alguna nueva y siempre con ayuda de mis padres, ellos me completaban el dinero que yo lograba atesorar, porque eso era para mi el dinero que lograba ganarme con mi propio sudor, ayudando a algún vecino o en el mercado, experiencia y dinero, eran un tesoro. Aprendí de la vida tanto y cuanto podía, aprendí de lo bueno y de lo malo, de lo cierto y de lo falso, aprendí de tristezas y de alegrías, de triunfos y fracasos, aprendí mucho y se que aun me falta mucho, mucho por aprender”


A sus 16 años se inmiscuyó en un mundo de irresponsabilidad y egoísmo, vivía solo para él. Apenas había acabado la secundaria y sus amigos de ese momento, le hicieron una sutil invitación hacia su mundo y al cual accedió dejándose llevar por la curiosidad que todo adolescente siente por la vida sin saber diferenciar entre lo correcto e incorrecto. Compartió sus días con personas sin anhelo, con personas que lo único que les interesaba era sobrevivir, eran personas dependientes de algún tipo de sustancias y recurrían a ellas para tratar de aliviar su penosa vida.

Estudió la secundaria en un colegio del estado, - “la educación del sistema secundario estatal es tan pobre que para poder ingresar a la universidad tuve que prepararme dos años en una academia aprendiendo temas totalmente nuevos para mí” - dice Jorge mientras va controlando el pedido que tiene que entregar este fin de semana. Es miércoles y aun no sale a cenar.

En el 2005 la familia Porras disfrutó de la alegría de que su penúltimo miembro ingresara a una universidad del estado, pero “Coco” no se conformaba con ello, sabía que podía mas. A inicios del 2006, con ansias de valerse por si mismo, este joven empezó a indagar sobre el negocio de comercio de ropa de bebé, pues tenía amistades que trabajaban en diversas textilerías. Fue así que sacrificando un ciclo de su formación profesional, con la ayuda de la experiencia de su mejor amigo y económica de su familia, se aventuró a iniciarse en el negocio, llamando así a su mini empresa: “Baby Panitas”.

Obviamente ingresar al mercado no fue fácil – “Las primeras semanas no fueron muy alentadoras, nos teníamos que recorrer el centro comercial “Gamarra” para poder ofrecer nuestros servicios a las grandes talleres y tiendas”- Casi un mes después lo logró laborando para talleres mucho mas grandes que el suyo.

Los altibajos nunca faltaron, problemas económicos o de afinidad tampoco. Jorge Porras es solo uno de los muchos jóvenes emprendedores que existen en nuestro país; jóvenes que a pesar de vivir en lugares donde la violencia es la que manda, marcan la diferencia, siendo ellos los triunfadores del pueblo.
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Sensibilidad.


Las hojas de un árbol caen sobre el ligero tambor del mundo. El pequeño ruido que hacen pasa desapercibido para casi todos. Pero los corazones sensibles, los que pueden escuchar, sienten el peso trsite de esa música en el fondo de su alma. Solo algunas personas reconocen el estremecimiento de una hoja que vuela y que ha muerto y que se llena de aire para siempre.


Alonso Cueto
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2

Hoy mas que nunca, se que hice lo correcto. Y me siento tranquila.
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El lecho de muerte.

Si tú te has planteado la pregunta: “como ser mejor persona” tengo que felicitarte, hay personas que mueren sin haberse planteado la pregunta.

Cuando nos vamos a ir de este mundo nos damos cuenta de que simplemente hemos sido un humano más, una especie más, uno entre más de los 20 mil millones que habita el planeta, ni más ni menos, cuando morimos no hay diferencia entre una hormiga, un toro y un humano, todos somos iguales y esto, las personas que saben de la vida, que saben la esencia de la misma, lo saben, y las que no, el 99% sigue persiguiendo tonterías y cosas básicas para luego arrepentirse en el momento más importante de su vida: El lecho de muerte.

El lecho de muerte no es como una pelicula que cuando termina te vas a casa o a cenar, no, ¿Eres conciente de eso? El lecho de muerte es el fin de tu vida. Adiós, goodbye, se acabo tu juego para siempre, no serás recordado ni más de 20 años esa es la cruda realidad. ¿Qué te crees que te importará en ese momento? ¿Haber estafado a bancos y haberte hecho millonario? ¿No haber dado nunca ni un centavo para una buena causa? ¿Haber sido un egoísta toda tu vida?

Te aseguro que en ese momento lo que hayas hecho egoístamente y mirando en ti te va a corroer completamente, te vas a sentir como una auténtica mierda y el miedo va a ser tan profundo que jamás habrás sentido tanto terror. El miedo a la muerte es horrible y más cuando se dan las circunstancias anteriores. La gente no quiere morir, no por desaparecer, aunque ese sea un gran motivo el miedo más grande es no haber hecho lo correcto, no haber sido mejor persona, vamos a desaparecer y en ese momento sacamos lo mejor de nosotros mismos porque sabemos que vamos a desparecer y nos habría gustado dejar nuestra huella de alguna forma, ya sea ayudando a los demás en la medida de nuestras posibilidades, haciendo las cosas bien…

Soy muy consciente de todo esto gracias a mi situación, me ha ayudado a afrontar muchas etapas de mi vida, y cuando veo los políticos corruptos, estafadores por internet y en la vida real, me río, porque están tan alejados de un ser humano de verdad que dan auténtica risa. Para mí son seres despreciables peores que un palillo podrido en el suelo y no se merecen ningún tipo de respeto.

Esas personas van a sufrir como el que más en el lecho de su muerte y en el momento más importante de la peli es cuando se darán cuenta que han rodado una peli de 80 años de vida que no valía una mierda, que era asquerosa, se van a morir tan mal que si tienen alma va a estar maldecida para toda la eternidad, habrán perdido la mejor partida, ¡la partida de su vida!. Es como si alguien te da una oportunidad y durante 80 años, 80 largos años no has hecho más que desperdiciarla.

¿Te gusta mucho el dinero? A mi me dan asco las personas que solo van por el dinero, para comprobar el arrepentimiento de tu vida solo tienes que tener una experiencia cercana a la muerte, sentir la muerte cerca y en ese momento los pensamientos que te vendrán son: “no quiero irme” , “quiero sentirme útil”, “me gustaría haber ayudado más a la humanidad” y es en ese momento cuando te haces la pregunta adecuada, pero desgraciadamente, demasiado tarde: “Como ser mejor persona“.

Seré una mejor persona.
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Soñé que volaba.


Una noche soñé que podía volar y tenia completo control de adonde iba, si lo hacia alto o bajo por las calles del centro de lima, otra en donde con espadas luchaba contra piratas y que hacia movimientos solo vistos en mortal kombat o Mario bros. No señores, no estaba drogada.

A todos, creo yo, nos ha pasado que hay ciertos sueños en donde tenemos completo control de él, y me refiero en cuanto al movimiento que podemos hacer y el grado de conciencia de lo que hacemos.

A veces, como puse mas arriba, sueño que vuelo de alguna extraña forma(me da miedo) o que me encuentro en Hogwarts
acompañando a Hermione y a los otros dos monces como una vez hace mucho tiempo soné (debio impresionarme mucho esa libro); lo cierto es que cuando te pasa eso, no quieres despertar para nada del mundo, pero, aqui viene el problema; lamentablemente abres los ojos ya sea por el celular que dejaste como despertador, el despertador en persona o tu madre gritandote tu nombre hasta que de la desesperación te despiertas y el bonito sueño que tuviste queda como un recuerdo alucinante con las esperanzas de volver a soñarlo esa noche.
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